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viernes, 18 de septiembre de 2015

Celebrando el día internacional de Lupus


Por

Kevin Armando Portillo Koberne
José Miguel Salazar Argueta
Médicos y cirujanos
El 10 de mayo se celebra el día de la madre en Guatemala.  En esta fecha también se celebra el día mundial del Lupus, una enfermedad que curiosamente el 90% de quienes la padecen son mujeres en edad reproductiva. El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune: significa que el cuerpo crea moléculas, llamadas auto-anticuerpos,  que “atracan” a otros órganos, tejidos y células. Esta enfermedad comienza a manifestarse  entre los 15 y 25 años y nueve de cada 10 pacientes son mujeres según explica el Dr. Mynor Herrera, Jefe de la Unidad de Reumatología del Hospital Roosevelt.
Debido a que no se trata de una enfermedad que está confinada a una región del cuerpo, las manifestaciones son diversas y aunque existen criterios clínicos que pueden orientar al médico y pruebas de laboratorio para detectar la presencia de auto-anticuerpos, el diagnóstico no es tan sencillo. Muchas veces, los síntomas y signos dependen de la región del cuerpo que está siendo más atacada en ese momento, otros aparecerán luego a medida que la enfermedad avance.  
El sistema nervioso central (SNC), que comprende el cerebro y la médula espinal, no se escapa a la acción de los auto-anticuerpos. Pueden existir eventos cerebro-vasculares (entiéndase derrames) que son causa de LES, como también pueden haber  manifestaciones psiquiátricas como ansiedad, manía y depresión. Se sabe que alrededor de 40% de la afección al SNC comprenden alteraciones emocionales.
Cuando se habla específicamente de depresión en estos pacientes surge una pregunta: ¿el paciente está deprimido por enfrentar la enfermedad, situaciones de la vida cotidiana o sucesos negativos ocurridos recientemente? O ¿el paciente está deprimido porque hay afección en el cerebro por parte de auto-anticuerpos lo que causa los síntomas? Se ha estudiado que se pueden formar auto-anticuerpos que atacan una región del cerebro llamada circunvolución dentada y el hipocampo. Estas regiones controlan plasticidad neuronal, memoria, orientación espacial entre otras. Se cree que el daño directo a las neuronas del cerebro puede provocar depresión.
Se necesitan más estudios para saber si un paciente con LES y diagnostico de depresión esté realmente deprimido. Para tal motivo, actualmente se está estudiando la relación entre la presencia de un auto-anticuerpo llamado anti-NR2 y depresión. Esto traerá grandes oportunidades de tratamiento ya que se trataría el auto-anticuerpo y no la depresión como tal.

Un paciente con Lupus puede llevar una vida normal, con buen pronostico y sobrevida alta, si se realiza un diagnostico certero y a tiempo y si el paciente cumple con el tratamiento establecido por su médico. Es por ello que la investigación de las manifestaciones neuro-psiquatricas del Lupus puede abrir las puertas con el objetivo de encontrar tratamientos integrales que no solo alivien el problema sino que mejoren la calidad de vida. 

Síndrome de Burnout en personal médico


Por
José Ángel Arriaga, 
Karen Michelle Girón, 
Iraida Urrutia.
Médicos y cirujanos
El síndrome de burnout, también conocido como ndrome de desgaste ocupacional es un trastorno de tipo psicológico que puede aparecer en cualquier persona dentro de su entorno laboral, extendiendo sus efectos a otros aspectos de la vida del afectado. Por tener sus orígenes dentro del trabajo existen cierto tipo de profesiones que se consideran más susceptibles de padecerlo, entre ellas médicos, abogados y ejecutivos de grandes corporaciones.
Las primeras descripciones del síndrome se remontan a mediados de los años 70 y la definición del mismo ha evolucionado desde entonces. Actualmente se consideran tres características para diagnosticarlo y todos son basados en las emociones que la persona presenta con respecto a su trabajo, entre ellas: Desgaste emocional (Mide la sensación de estar emocionalmente agotado por el trabajo propio), despersonalización (Una respuesta impersonal hacia las personas a las que se atiende o presta el servicio) y falta de realización personal (Sentimiento de que el trabajo realizado no es bueno).1
Estas emociones presentan varias implicaciones las cuales van más allá de los trastornos a nivel personal, ya que también afectan la productividad y la calidad de la atención que se provee. Esto tiene especial importancia cuando observamos que los proveedores de servicios de salud son susceptibles a padecer este síndrome (Extensas jornadas laborales, escasa remuneración, presión laboral y académica) y aquellos que pueden llegar a padecer las consecuencias de ello son personas enfermas que acuden en busca de atención, sin embargo pueden llegar a encontrar médicos completamente desgastados, inconformes con el trabajo que desempeñan y que otorgan un servicio impersonal, con poca empatía hacia una persona que no sólo necesita atención y cuidados de su condición física sino también comprensión y apoyo. El síndrome de burnout es una condición real y que plaga gran parte de las instituciones públicas, afectando a los trabajadores, las instituciones y los que reciben el servicio. Por ello es importante que se generen cambios que ayuden a mitigar esta situación. 2

 1. Castaño, I., García, M, Leguizamon, L., Novoa, M. & Moreno, I. (2006). Asociación entre el síndrome de estrés asistencial en residentes de medicina interna, el reporte de sus prácticas médicas de cuidados subóptimos y el reporte de los pacientes. Universitas Psychologica, 5 (3), 549-562. 2. Campbell A. Burnout among Americans surgeons. Surgery, 130(4):696-705, 2001

Obesidad Infantil


Por
Javier Galvez, 
Pablo García, 
Sergio Ramos 
Julio Pérez
Médicos y cirujanos 
Qué piensa de ir a la cárcel por ser encontrado responsable de la obesidad de su hijo? Esta es una medida que buscar ser implementada en algunos países en donde la obesidad infantil alcanzó niveles preocupantes. La obesidad es considerada a grandes rasgos como el aumento del índice de masa corporal por encima de valores críticos para la edad, se considera un problema importante para la salud pública en los países desarrollados. Sin embargo, en los últimos años, en distintos países en vías de desarrollo, como es el caso de Guatemala, se ha observado lo que se conoce como “transición epidemiológica”, lo cual significa que el número de casos reportados de enfermedades crónicas ha ido en aumento, equiparando en ocasiones los casos de enfermedades infecciosas. Es por esto que cada vez en nuestro país, vemos más personas afectadas por la obesidad, situación que no excluye a los niños en edad escolar. Está condición conlleva numerosos riesgos para la salud de quien la padece, siendo estos riesgos mayores si se presenta desde las primeras etapas de la vida, entendiendo así la importancia de introducir dicho tema dentro de las mesas de discusión a nivel nacional.
La Organización Mundial de la Salud, desde 1997, hizo notar el inicio de la epidemia, advirtiendo además de las consecuencias de no implementar medidas a tiempo que conllevan al aumento exponencial del riesgo para enfermedades cardiovasculares y diabetes; esto claro se evidencia  según la Asociación Americana de Diabetes, el 85% de los niños que presentan diabetes mellitus tipo 2 padecen obesidad. A nivel mundial, para el 2005, se calculaba que 400 millones de adultos padecían de obesidad, proyectando para el 2012 un aumento de 300 millones de casos. La población infantil continúa multiplicando sus casos en latitudes americanas, como el caso de Estados Unidos que han duplicado y cuadriplicado su número en las poblaciones infantil y adolescente respectivamente.
La situación de la obesidad infantil tiene una asociación multicausal con la dieta no balanceada a edades tempranas, el consumo desmedido de alimentos ricos en calorías y el poco fomento a la actividad física. Las consecuencias ya se conocen y, el problema luce lejos de erradicarse. Se merecen escuchar soluciones que partan desde la prevención en la dieta diaria, el control de los alimentos y bebidas producidas artificialmente y, la promoción de estilos de vida saludable. Todos podemos contribuir por lo que no se trata entonces de encontrar responsables, de lo contrario, quién debería ir a la cárcel?


Estudiante Presenta Investigación.


Edgar Gustavo Pérez Sierra
Ingeniero Civil
El 29 de mayo de 2010, Guatemala fue declarada en estado de emergencia.  Una vez más  el país  era   azotado por  la fuerza de la naturaleza,  se trataba de la Tormenta Tropical Agatha,   esta vez  fallecieron 165 personas,  78 desaparecidas y 162,857 afectados.
Una de las comunidades más afectadas por la tormenta fue  Panajachel, situada  a orillas del Lago Atitlan en el departamento de Sololá,  provocando la crecida del Río San Francisco, arrasando una docena de viviendas  ubicadas en su orilla.
Sin embargo esta no era una situación novedosa o extraordinaria  para los habitantes de Panajachel, y es que cinco años antes, vivieron la misma experiencia con el paso de huracán Stan,  un fenómeno que dejó una centena de viviendas destruidas  en las orillas del río. La ocurrencia de estas tragedias motivó  al estudiante de Ingeniería Civil de la Universidad de San Carlos de Guatemala,  Daniel Alberto Pérez Sierra, a presentar como trabajo de graduación, una investigación acerca del comportamiento del río San Francisco,  durante eventos de precipitación extrema (Tormentas Tropicales y Huracanes).
La investigación se realizó en  la Benermérita  Universidad Autónoma de Puebla, México, patrocinada por la Organización de Estados Iberoamericanos, para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y  se trata de una simulación hidrológica e hidráulica del río,  en la cual se estiman los caudales o gastos que puede presentar el río  durante la ocurrencia tormentas y huracanes. Además de presentar en una fotografía aérea, las áreas de la comunidad que se inundarían en una crecida.
Es importante mencionar que el caudal estimado para un evento con periodo de retorno de 50 años, fue de 514 m3/seg y el caudal que presentó el río durante la tormenta Agatha fue de 550 m3/seg.  Por lo que podrimos atrevernos a decir de acuerdo a los resultados  que una tormenta de la magnitud de Agatha  debería de ocurrir una vez  en 50 años, y es necesario estar preparados para la siguiente.


Otras Consecuencias del Caso IGSS-Pisa

Por
Ana Liz Orantes Areano
Médica y cirujana

La Enfermedad Renal Crónica es un problema creciente de salud mundial. Se estima que una de cada diez personas padece algún grado de la misma, según la OMS.  Recibir este diagnóstico implica una modificación drástica del estilo de vida y un seguimiento y tratamiento riguroso.
La Enfermedad Renal Crónica implica un desgaste tanto físico como mental para los pacientes y sus familiares. Se ha detectado una prevalencia de depresión y ansiedad en los pacientes con tratamiento sustitutivo que oscila entre el 20%-100% según estudios.
Recientemente se han dado a conocer con ahínco por los medios de comunicación las múltiples consecuencias negativas; tanto para los pacientes con enfermedad renal, como para el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS), ocasionadas por el tratamiento inapropiado de Droguería Pisa.
Para el mes de marzo, se atribuían a Droguería Pisa 54 casos de infección y 5 fallecimientos de pacientes que habían recibido tratamiento a su cargo.
Aún desconocemos todas las consecuencias que tendrá el Caso IGSS-Pisa en los pacientes con enfermedad renal y probablemente nunca lleguemos a conocer el impacto psicológico que tendrá en los mismos y en  sus familiares.

Inmediatamente el impacto psicológico puede manifestarse como una pérdida de credibilidad a la Institución. Sin embargo, se ha establecido que la depresión y ansiedad en pacientes con enfermedad renal, pueden traducirse en reducción su calidad de vida y aumento de su tasa de hospitalización por falta de apego al tratamiento. El apoyo psicológico, en mi opinión, constituirá un factor importante en el abordaje de estos  pacientes; porque aunque no sean evidentes las consecuencias inmediatamente, puede que tengan un alcance mayor al que imaginamos. 

Alopecia Areata



Por
Edlin Mayté Lizama Auyón
Médica y cirujana

Alopecia areata es una condición relativamente común y fue descrita en la antigüedad en 1766 la expresión ''alopecia areata''. Esta afecta cerca del 1% de la población con una ligera predominancia en las mujeres. El riesgo que existe de desarrollar alopecia areata a lo largo de la vida es de 1.7% y es más frecuente entre los 15 y 40 años; aunque la mayoría de casos se diagnostican antes de los 20 años.
El patrón característico es una enfermedad que consiste en la pérdida del pelo en una zona localizada del cuerpo, generalmente en áreas redondeadas y de tamaño pequeño del cuero cabelludo o la barba. En la alopecia areata la zona de piel afectada tiene un aspecto normal, no existe inflamación, enrojecimeinto, descamación ni otro tipo de anomalías, lo cual la diferencia de otras alopecias.
La alopecia areata es una enfermedad considerada de origen multifactorial, es decir existen diversos factores que pueden influir en su aparición. Con frecuencia hay antecedentes familiares por lo que se considera que existe algún tipo de predisposición genética. También influyen factores de origen psíquico como la ansiedad o estrés.
En la evolución de la enfermedad no tiene consecuencias graves salvo desde el punto de vista psicológico, que puede afectar a las personas que la padecen y tener traumas psicológicos, por la forma en que lucen debido a  las pérdidas sectoriales de pelo en cabeza, barba etc.

El pronóstico de la enfermedad es variable y poco predecible. La remisión espontánea se puede esperar en 34 a 50% de los pacientes en el plazo de un año. Sin embargo casi todos experimentan más de un episodio. Por el contrario quienes han tenido pérdida del cabello persistente o con remisiones breves o incompletas, tienen mal pronóstico. El tratamiento de esta patología es impredecible ya que no existe cura para la alopecia areata ni medicamentos aprobados para su tratamiento.

La calidad de vida del paciente diabético


Por
Edith Regina Reynoso V.
Silvia Gabriela Alvarez R.
Médicas y Cirujanas.

La diabetes es una enfermedad crónica que se ha convertido en un problema de salud pública en Guatemala. Es una de las principales causas de morbilidad en nuestro país, y sus complicaciones constituyen una de las causas más frecuentes de muerte y de utilización de los servicios de salud a nivel primario, secundario y terciario, tanto en la consulta privada como pública (Díaz Moreira, 2014)(“Plan Estrategico 2014-2019 MSPAS Guatemala,” 2014).
Para los pacientes con diabetes, tanto la enfermedad como el tratamiento tienen un impacto significativo en muchos aspectos de su vida, como el trabajo, las relaciones interpersonales, el funcionamiento social y el bienestar físico y emocional. Los pacientes diabéticos no sólo necesitan integrarse a un régimen de tratamiento y vivir con él, sino que también están expectantes ante la posibilidad de las complicaciones de la enfermedad. Este impacto se expresa como “calidad de vida”(W K Redecop P R Stolk, E G Rutten , B Wolffenbuttel, W L Niessen., 2002)
El concepto denominado calidad de vida implica una evaluación  global que un sujeto hace de su vida con base en sus características personales (demográficas, valores, personalidad) y en factores externos dentro de los que se encuentran las enfermedades y su tratamiento. La calidad de vida relacionada con la salud incluye los ámbitos físico, psicológico y social de la salud vistos como áreas diferentes que  se van a ver influenciadas por las creencias, experiencias, expectativas y percepciones del paciente.
Las complicaciones agudas y crónicas de la diabetes mellitus, del mismo modo que su tratamiento, el cual es complejo, costoso, difícil de seguir y con efectos secundarios que molestan al paciente; pueden impactar la calidad de vida de quienes la padecen.
Guatemala es un país que epidemiológicamente se encuentra en la transición de enfermedades transmisibles a enfermedades crónico-degenerativas, esta transición ha provocado que nuestro sistema de salud pública no cuente con estrategias de tratamiento integrales de atención que evalúen el bienestar del paciente en todas sus dimensiones.

Debemos, como país, fortalecer los sistemas de atención primaria para tratar a pacientes con  enfermedades crónicas, no solo desde el enfoque farmacológico, sino psicológico, nutricional y educacional de manera que no solo se prolongue el tiempo de vida sino se garantice la calidad de vida del paciente.